Qué comer en la Feria de Abril: del pescaíto frito al rebujito perfecto

¡Ya huele a azahar y a albero! Si hay una cita en el calendario que paraliza el corazón de Sevilla (y abre el apetito de medio mundo), esa es la Feria de Abril.
Entrar en el Real no es solo ver volantes y coches de caballos; es sumergirse en un ritual gastronómico donde el tiempo se detiene y la dieta se olvida. Si vas a pisar el recinto este año, saca la servilleta, porque aquí tienes la guía definitiva para comer como un auténtico sevillano, del emblemático "pescaíto" al arte de no perder el equilibrio con el rebujito.

1. El pistoletazo de salida: La Noche del Pescaíto

Todo comienza oficialmente con la Cena del Pescaíto. El sábado del Alumbrado, antes de que las miles de bombillas iluminen la portada, las casetas se llenan para degustar una selección de fritura variada.

  • ¿Qué incluye? Boquerones, chopitos, puntillitas, adobo (cazón en adobo) y, por supuesto, las imprescindibles acedías y pijotas.
  • El secreto: La clave está en el aceite de oliva virgen y en una harina de gran calidad que deje el pescado crujiente por fuera y jugoso por dentro, sin rastro de exceso de grasa.

2. Los clásicos que nunca fallan en la caseta

Una vez inaugurada la semana, la dinámica de la caseta invita a compartir. Aquí no se viene a comer con plato individual y protocolo, se viene al "centro".

El Jamón Ibérico y las Cañas de Lomo

No hay caseta que se precie sin un buen cortador de jamón. El Jamón Ibérico de Bellota es el rey absoluto. Se acompaña de picos y regañás, esos panes crujientes que son el mejor aliado para limpiar el paladar entre bocado y bocado.

La Tortilla de Patatas

Parece un básico, pero en la Feria, una tortilla de patatas jugosa sabe a gloria bendita. Es el sustento necesario para aguantar las horas de baile. Se suele servir fría o del tiempo, ideal para picar de forma rápida.

El Queso Viejo

Un buen queso de oveja curado es el compañero inseparable del vino. Cortado en cuñas finas, es ese picoteo constante que nunca falta en las mesas mientras fluye la conversación.

Bocados rápidos

Cuando el hambre aprieta entre baile y baile, los montaditos son la solución perfecta. Desde el clásico de pringá hasta el de lomo con queso, estos pequeños bocadillos son sabrosos, rápidos y fáciles de comer.

Las frituras, como croquetas, calamares o flamenquines, también son muy populares. Son ideales para compartir y seguir disfrutando sin tener que sentarse demasiado tiempo.

3. Guisos de "cuchareo": El calor del Real

Aunque el sol apriete, en la Feria se come caliente. Muchas casetas tienen un "guiso del día" que anuncian en pizarras a la entrada. Es comida reconfortante, casera y perfecta para asentar el estómago.

  • Garbanzos con bacalao o con espinacas: Un clásico andaluz que nunca falla.
  • Caldereta de cordero: Carne tierna con una salsa para mojar pan hasta el cansancio.
  • Papas con carne: El sabor de la abuela llevado al recinto ferial.

4. Mariscos y gambas: sabor a sur

Otro imprescindible son las gambas, especialmente las de Huelva o Sanlúcar. Se sirven cocidas y con un punto de sal perfecto. Comer gambas en la feria es casi un ritual: se pelan con las manos, se disfrutan sin prisas y se acompañan con una bebida fresca.

También puedes encontrar otros mariscos como langostinos o cigalas, aunque suelen ser opciones más caras. Aun así, merecen la pena si quieres darte un capricho.

5. El "Rebujito": El combustible de la Feria

Si hay una bebida que define esta fiesta es el rebujito. Pero cuidado: es traicionero. Entra como el agua, pero tiene su aquel.

¿Cómo se hace el rebujito perfecto?

Para que no te levantes de la silla con la cabeza dando vueltas, la proporción es sagrada:

  1. Vino Manzanilla o Fino: Un tercio de la jarra. La Manzanilla de Sanlúcar es la preferida por su toque salino.
  2. Refresco de lima-limón: Dos tercios. Debe estar muy frío.
  3. Mucho hielo: La jarra debe estar helada.
  4. Hierbabuena: Unas ramas frescas que aporten aroma, pero sin machacarlas para que no amarguen.

Consejo de experto: Bebe despacio y alterna siempre con vasos de agua. El sol de Sevilla y el azúcar del refresco pueden ser una combinación explosiva si te descuidas. El comestible de la Feria

6. El final dulce: Buñuelos y Churros

Cuando el cuerpo ya no puede más de sevillanas y la noche empieza a clarear, el camino de vuelta a casa tiene una parada obligatoria: los puestos de la Calle del Infierno o las churrerías de los alrededores.

  • Buñuelos con chocolate: Hechos al momento por las manos expertas de las gitanas buñueleras. Son esponjosos, bañados en miel o azúcar.
  • Churros de patata o de tejeringo: Crujientes y calientes, son el "quitapenas" oficial para evitar la resaca del día siguiente.

7. Consejos para sobrevivir (gastronómicamente) a la Feria

Para disfrutar al máximo sin terminar con una indigestión, ten en cuenta estos tres puntos:

  1. El "Montadito" es tu amigo: Si tienes prisa o la caseta está llena, un montadito de lomo con pimientos o el famoso "Mantecaíto" (solomillo al whisky en pan) te salvará la vida.
  2. Cuidado con el marisco: Si vas a comer gambas de Huelva o langostinos, asegúrate de que la caseta tenga buena rotación de producto. El calor no perdona.
  3. Hidratación: Por cada jarra de rebujito, intenta beber una botella de agua. Tu "yo" de mañana te lo agradecerá eternamente.

Comer en la Feria de Abril es una experiencia sensorial completa. Es el ruido de los platos, el olor a fritura fresca, el frescor de la Manzanilla y el dulce aroma de los buñuelos al amanecer. No es solo alimentarse, es compartir la alegría de vivir alrededor de una mesa (o de una barra) con amigos y desconocidos que acaban siendo familia.

Así que, ajusta bien el traje de flamenca o el pañuelo en la solapa, y prepárate para disfrutar. ¡Buen provecho y feliz Feria!